Chanchullos y Chanchullas

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“He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil” Sigmund Freud

A veces ocurren situaciones que nos hacen tener los pies sobre la tierra. Lo bueno es que valoras más lo que consigues. Quedan a la luz los muchos chanchullos que hay entre municipios, políticos y personas con palabrería y dominio.

Los trabajos hoy valen oro conseguirlos. Presentas las documentaciones necesarias meses antes de cerrar la convocatoria; estás pendiente durante ese tiempo a ver si hay que presentar algún papel más llamando por teléfono y personándote en las mismas dependencias. Llegas un día y te dicen que la convocatoria está cerrada y que tienen tanto trabajo que no se han dado cuenta de lo que tú demandabas en tu insistencia ¡Te has quedado fuera!

Tras el enfado, razonas y pones una reclamación. Hablas con la persona de más rango que se supone que debe responder por los fallos en una identidad pública. La reclamación da resultados con rapidez y te añaden “in so facto” a la lista de admitidos para la bolsa de trabajo.

Te calmas un poco. Presentas tus certificados de toda la experiencia que aportas y piensas que aún te queda alguna oportunidad ¡Ingenuo!

Al no salir en la página del señalado Ayuntamiento los dos admitidos para el trabajo, te vuelves a acercar, después de cincuenta veces, otra vez a las dependencias. Aprecias que hasta las miradas comienzan a ser aviesas. Y llega el instante del estallido, la administrativa te presenta el acta, aún no firmada, donde tú quedas relegada al cuarto puesto. Sumas y detectas que han hecho mal tu baremo. Estás dispuesta a montar un pollo que se oiga hasta en los infiernos.

Y de pronto frenas en seco, por esas casualidades de la vida, hay una persona por delante de ti con la que has tenido un vínculo estrecho. Observas su baremo y se le han inflado hasta duplicarle; cuando sabes a ciencia cierta que tenía menos puntos que tú. Ahora percibes por qué dicho individuo con el que has sido transparente en todo momento, se incomodaba y ocultaba la trama cuando hablabas de dicho trabajo. No podía compartir contigo el porqué de sus secretos, sus protectores y sus recomendaciones. Claro está que, si yo hubiera tenido la oportunidad de aprovechar un enchufe, lo hubiera hecho, porque así funciona el mundo.

Así pues, te quedas en casa, te tragas tu flema y por ser vos quien es, le deseas la mejor de las suertes. Tal vez él lo necesite más que tú. Solo decirte amigo que, todo se sabe, tarde o temprano.Te buscarás la vida, o en este caso el curro, por otros lares. Bien he de decir que me quitaron uno, pero me salieron dos y por mis propios méritos.

Y así amigos funciona el mundo de las farándulas municipales que no sabemos si están llenos de ineptos o es que viene genial hacerse el tonto y tener falta de profesionalidad. Corrupción desde escalas inferiores. Se regodean de que el tonto es el pobre que presenta la documentación necesaria para un puesto de trabajo cuando ya está entregado de ante mano.

Aquí queda reflejada mi indignación, en un blog de literatura donde a veces la realidad supera la ficción. En un blog terapéutico donde desahogarme, ocultando lugares y personas. Habrá muchos que se sientan identificados con la situación y otros darán la callada por respuesta, sintiéndose aludidos.

Nos roban el dinero, nos roban los trabajos, pero jamás, jamás nos robarán la dignidad.

 

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L ‘ amore della mia vita

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“Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.”  Joaquín Sabina

Amor, amore, amour qué haríamos sin él. Cuántos libros y películas quedarían por escribir y estrenar. Cuántas historias dejarían de distinguir al mundo llegando a ser insulso, egoísta y ambicioso. Apuesto por el amor y por personas que, aunque jóvenes, se involucran para luchar por algo que fracasó en sus predecesores y no les ha quitado las ganas de amar.

¿Qué es lo que mejora la pareja y las emociones? Compartir cada duda e incertidumbre con el que ha decidido estar a tu lado o reservar ciertas emociones y circunstancias para uno mismo. También me pregunto si una media verdad es una mentira, si una mentira puede ser piadosa para obviar un enfado, o si la verdad absoluta es la opción acertada. Es importante conocerse y respetarse, y estas dos condiciones conllevan tiempo y paciencia.

Desconozco si es algo tan difícil ser sincero. Tal vez soy demasiado exigente y aunque se sea franco también hay que mantener cierto espacio para uso personal. Un espacio íntimo que no compartir con nadie. La verdad es absoluta o sólo es mi verdad. En emociones y pareja me parece una perpetua duda.

En fin, que la tarea se transforma en monumental, en una continua lucha contigo mismo y con el otro. Hay que tener muchas ganas y mucho amor para mantener el estatus de pareja. Y también puede ocurrir que el amor no se acaba, pero si la paciencia.

Esto del amor es complejo y hoy en día tenemos muy pocas ganas de complicarnos y menos comprometernos. Es más fácil decir adiós y a otra cosa. Así pues, cuando encuentras a alguien que pelea por la pareja, aun con discusiones y tristezas, y sigue luchando me causa admiración.

No soporto a aquellos que vislumbran el futuro prediciendo “aquellos dos van a durar poco”. Qué manejan un tarot, son tahúres, adivinan el futuro o son un ejemplo a seguir. Yo no me atrevo a escupir al viento pues mi esquema sí que es significativo. Metí las manos en el fuego por alguien y me abrasé. Así pues, no suelo predecir ni aconsejar, son tiempos demasiado inestables para dichas faenas.

Me gustaría saber quién es la pareja perfecta que complementa a cada individuo con una personalidad característica ¿Necesito a mi lado a alguien con carácter fuerte como yo o a alguien que con su docilidad complemente mi mal humor e impulsividad? Preciso a alguien trepidante y audaz, o a alguien sereno y callado, hasta displicente, de los que huyen de complicaciones.

Si supiera las respuestas a estas preguntas creo que podría escribir el mejor best seller de la historia. Porque no olvidéis que el amor mueve muchas ruedas, aunque dicen por ahí que sacude más el dinero y el sexo. Pero yo quiero pensar que las pasiones y las lágrimas más intensas las maneja el amor y con gran diferencia.

Tal vez hoy hablo así tras mi trayectoria de fracasos, pero qué sería una victoria sin una gran derrota. Amo por encima de todas las cosas, a pesar de haber dejado una estela de llantos en mi largo recorrido.

No hay que perder la esperanza, aún quedan personas con principios y honor. Individuos que no dejan de levantarse tras varias caídas y ayudan al otro también a recuperar la verticalidad tras besar el suelo. Almas con diferencias complementarias que, ante la burla y los engaños para separarlas, miran de frente y humillan al zafio con la limpieza de su mirada ¡Admiro!

Refugiados

NEVADA EN EL CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE LESBOS

“Crece con disciplina. Balancea tu intuición con rigor. Innova alrededor del núcleo. No aceptes el status quo. Encuentra nuevas formas de ver. Nunca esperes la bala de plata. Ensucia tus manos. Escucha con empatía y comunica con transparencia”  Howard Schultz

Me enseñaron desde pequeña que de política y religión no se habla en público, y arrastro este aprendizaje como una mordaza. Soy poco dada a dar mi opinión, y menos en espacios sociales, sobre estos temas. Pero hay algo que me remueve las entrañas en estos días y más con las noticias de la ola de frío que se nos avecina. Yo aquí, leyendo bajo un techo protector y al abrigo del fuego;  y miles de refugiados viviendo en la calle y muriendo de congelación. Niños con lágrimas heladas, madres desesperadas e impotentes sin poder ofrecer una brizna de calor, padres abatidos incapaces de brindar una mínima protección.

¿Qué hago yo? Veo esas imagines en la televisión que me van inmunizando, incapaz de hacer algo. Tengo suerte de vivir en un país desarrollado que consiente que otros pasen hambre y frío mirando hacia otro lado. Soy infinitamente afortunada de no carecer de todo lo esencial para tener una buena calidad de vida mientras a otros semejantes les falta hasta el aire para respirar.

Qué clase de mandatarios tenemos que no se les retuercen las tripas al permitir estas atrocidades. Comenzando por la Iglesia y terminando con los altos dirigentes. Si nos planteáramos acoger una familia por cada una de las parroquias que existen en nuestro país estoy segura que casi terminábamos con esa lacra de los refugiados. Menos arreglar iglesias y más amparar almas.

Hemos olvidado el significado de la palabra empatía, nos deshumanizamos por instantes  mientras un bebé llora entre los brazos gélidos de una madre. Nuestros actos tendrán en algún momento consecuencias.  Y cierto día puede que nosotros mismos mendiguemos un ascua de fuego, un mendrugo de pan o el respeto por cada ser que existe a nuestro lado en este maravilloso planeta.

En fin, yo soy la primera que permanezco impasible ante las adversidades del prójimo, me avergüenzo de mi misma, lo digo alto para redimir mi pecado ¡Hipócrita! Y seguiré viendo esos retratos tercermundistas en nuestro continente esperando que pase el invierno. No estoy hablando de guerras, poder, política o terrorismos; de buenos o malos individuos.  Solo hablo bajito sobre “Personas” que somos, son o seremos.

Es mejor decir ¡Adiós!

Es mejor decir Adios 

“Siempre habrá algo o alguien que querrá ubicarte al otro lado de la alegría…” Pedro L. Villalonga

Durante un tiempo me hizo sentir como un ángel al que hubieran arrancado sus alas. Ya no era ni su amiga, ni su cómplice, ni su amante. Muchas veces, en momentos lúcidos y alegres, me decía que como una brújula, cuando las nieblas mentales le acuciaban, yo encauzaba su rumbo. Como todo mito me caí del pedestal donde me había ubicado, tal vez demasiado alto.

Él sabía que se me daba mejor escribir que hablar. Por lo general cuando hablo, o me excedo o me quedo corta; esto me produce muchas veces animadversión  y me encierro en mis mundos de silencio. No suelo dar rienda suelta a sentimientos y menos en público. Aquel día hice la maleta y dejé sobre la cómoda un sobre con una larga carta. Era mi mejor manera de expresar lo que sentía.

Un modo de no decepcionar y decepcionarse es no poner los deseos en manos de los demás. Somos humanos y con asiduidad, nos gustaría que fueran menos, la pifiamos. Según él yo me descuidaba, ponía poco interés en sus problemas, incertidumbres y  pasiones.

Él nunca quiso que le ayudaran, oía pero no escuchaba. Con la excusa de vivir en su caparazón para que no le hicieran daño, cada día soportaba menos la presencia de las personas. El pretexto siempre fue el mismo, era un incomprendido que jamás se sintió apoyado. Intente entender esos tiempos de desolación que le acechaban pero no estaba en sus emociones para saber con plenitud hacia dónde dirigir mis pasos.

Pero ¿Entendía él a los demás, amparaba a los que estaban a su lado? Nunca toleró la humanidad de sus semejantes. Sus pensamientos eran toda la razón, los demás se equivocaban.

Me solía decir que admiraba mi ímpetu. Nada más lejos, las grandes fortalezas a menudo, esconden y protegen como un escudo magnas debilidades. Él sabía de mi entusiasmo por la vida. Intento superar el pasado, me deprimiría cabalgar día tras día sobre historias concluidas; tampoco pienso en el futuro pues la incertidumbre me llenaría de ansiedad. El presente es lo único que me serena y en él voy evolucionando sobre mis errores.

He intentado caminar por un tiempo a su lado pero al final, me rendí. Ninguna palabra o hecho era aceptable y arremetía con fuerza, también hacía daño. No era el único maltratado. Se hiere sin querer, se enjuicia olvidando lo compartido.

Tal vez es cierto que hay personas que no soportan la alegría del prójimo, la fuerza para seguir luchado a pesar de las dificultades. Intentan arrastrarte a su tumultuosa existencia. Entonces llega el momento definitivo de tomar una dirección diferente. Cuando el viento gélido se coloca entre las relación, llega la hora de la despedida, deseando de corazón que algún día él salga del aislamiento y la tristeza.

No puedo permitir abandonar el lado de la alegría aunque tampoco he tenido fácil las sonrisas. Mientras que tenga fuerza, seguiré en el propósito de ser feliz. No pensaré en mi futuro, tal vez más funesto que el de él.

Mi corazón me avisó del acecho de ciertas actitudes y rara vez se equivoca; los pesimismos  me ahuyentan. Necesito inflexiblemente mirar con los ojos de la esperanza, creer en el amor y en las personas.

Siento si en algún momento le ofendí o menosprecié, espero que me disculpe; yo también perdonaré sus desdenes; le amé, hace tiempo que deje de decir “te quiero”,  querer es poseer y nadie es dueño de nada salvo de su destino. Le di las gracias por todo y cincelé un ¡Adiós! sobre el papel.

Miro por la ventana con una humeante taza entre mis manos. Las hojas de los árboles han comenzado a caer. A pesar de la despedida definitiva, en algún que otro momento aparece su sombra, en un objeto o un recuerdo. Tan solo hace un año fuimos a tomar café, agarrados de la mano y arrastrando los pies entre las apergaminadas hojas que cubrían el suelo del parque. Evoco la sensación de paz y la sonrisa de ambos al jugar como chiquillos sobre aquel manto.   Me duele la distancia pero hay decisiones que no queda más remedio que afrontar. Algún día sabré el propósito de nuestra relación o tal vez no. Hoy tan sólo sé que nuestro cruce de caminos ha servido para afianzarme en el deleite por la existencia.

SIN SUTILEZAS

Sin sutilezas

“Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.”  Epicuro

Cansado de medir mis palabras cuando nadie las tantea conmigo. Harto de ser correcto cuando muchos no piensan en las incorrecciones, ni las perciben. Saturado de querer ayudar cuando me he ganado a pulso cada centímetro de mis conquistas. Y es que hoy ya no tengo ganas de satisfacer a nada ni a nadie, solo a mí mismo. Quiero aprender a decir “no” pues las hipocresías me hicieron arrepentirme de los “si”.

Arrogante para el que con soberbia trata. Insolente para el que hiere sin piedad. Mis palabras, como una espada afilada, cortarán las humillaciones que pertrecha el cínico. Tengo una edad para ir aligerando la mochila que carga mi espalda, reduciendo el peso en el camino.

Mi voz, esa que me inoportuna cuando estoy a solas conmigo mismo, me ordena que me deje de sutilezas y bonitos atavíos. Desnuda el alma y busca la felicidad entre aquellos con los que te sientas libre.

Avivar el fuego de las entrañas y el brillo en la mirada.

Introspección

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“Las heridas emocionales son el precio que todos tenemos que pagar para ser independientes.” Haruki Murakami

 

Hoy valoro mucho más mi independencia y serenidad que otras muchas condiciones. Será eso de que tantas heridas emocionales me han hecho apreciar mi espacio y tranquilidad, ahora en mi madurez. Aprendes a tener una paciencia de la que carecíamos y jamás pensamos alcanzar. El control que ejercemos en nuestros primeros años adultos llega un momento que se difumina, comienzas a dejarte arrastrar como las mariposas por el viento. Percibes con más ímpetu el mundo del que apenas veíamos sus colores. Así voy dejando que surjan las oportunidades, intentando no esperar demasiado. La vida en sí es una evolución hacia otra existencia etérea sin vínculos corpóreos.