La Influencia de un Abuelo

“El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.” Erasmo de Rotterdam

Me cuesta horrores plasmar impresiones sobre lo que me rodea de la vida cotidiana, noticias políticas, sociales, catástrofes, etc.. Tal vez porque escribir para mí es un poco alejarme de la brutal realidad, soñar e imaginar experiencias. Por su puesto que tengo mis opiniones propias pero a lo mejor estoy bloqueada con la idea del abuelo que siempre decía “en público no se debe de hablar ni de política ni religión” ahora podríamos añadir de futbol.

La política me aburre creo que todos los políticos son como el dicho puedes cambiar de perro, pero el collar es el mismo, no dejan de ser animales bajo el yugo del poder; y el poder corrompe al más ético.  Nacionales e internacionales, al final siempre pagamos los mismos.

Las tragedias me encogen el alma, muchas de ellas cuando las escucho me hacen llorar de impotencia. Me suelo preguntar que se puede hacer, pero las mayoría de las veces tenemos las manos encadenadas ante injusticias y desamparos.

Luego pasamos a la prensa rosa que me importa un comino, cada cual que haga de su capa un sayo como decía también mi abuelo. Somos libres para hacer lo que queramos mientras que mi libertad no coarte la tuya.

En fin, que al final ando por el mundo de las fantasías y quimeras literaria, aunque ahora que me percato parte de mí va en muchas de mis palabras. Uno es lo que escribe. Y aunque sigo siendo un escritor en ciernes, no cederé en el intento.  Buscaré almas afines a mis ideas, que empaticen y ronden sobre las mismas orbes. Y ¿Quién sabe?

Propósitos y Reminiscencias

“La primavera del espíritu florece en invierno.” Antonio Porchia

Comenzamos año con el propósito de obligarme a escribir al menos diez minutos al día. Llevo un mes sin escribir, arrancar cuesta pues, como muchas tareas, es problema de hábitos. Las ideas sobre qué reflejar sobre las hojas están bloqueadas. Puedo escribir sobre lo que llaman la conversación de los nimios, el tiempo.

Amaneció con sol, pero los tejados están por completo blancos de hielo. La helada ha sido profusa con lo que el termómetro ha marcado bajo cero. Te levantas henchida de frío, tienes pasmadas hasta las neuronas.

Apetece algo calentito pero mi forma actual de alimentación no me lo permite; llevo unos días tomando fruta en ayunas para ir compensando los excesos de las comilonas navideñas. Estamos intentando bajar la ingesta calórica. Al principio cuesta eliminar los azúcares que causan adicción y producen ansiedad.

Hay varios dulces que me gustan en esta época inverno- navideña: el chocolate, el mazapán y el roscón de Reyes versus pan de pascua. Me encanta el sabor del azahar y la naranja tanto en chocolate como en masas dulces. Es entrañable para mí tomar una taza de chocolate caliente y espeso acompañado de roscón; tal vez son reminiscencias de la niñez, no lo sé, pero es cierto que según pasan los años me parece cada vez más afable. Y tal vez, también esa afabilidad se ha incrementado con el abrigo del fuego en la chimenea. Hace tan sólo cinco años que encendemos el fuego, pero los inviernos me los ha hecho más llevaderos, época poco atractiva para mí, aunque todo tiene sus ventajas e inconvenientes.

Al menos hoy ya he conseguido imprimir en la hoja en blanco alguna de las primeras impresiones de la temporada. Todos los días diez minutos, será uno de mis retos en este año que comienza y me ha supuesto un esfuerzo . El paréntesis vacacional causa estragos a todos los niveles.

Soy responsable de mis decepciones

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“El juego del ahorcado demuestra como diciendo palabras equivocadas podemos matar a alguien.”

Las emociones, dicen por ahí, que dependen de nosotros. Mi ánimo estaba triste y aceptando que jamás debes esperar que hagan los demás lo que tú estarías dispuesta a hacer. Mi decepción era solo consecuencia mía, puse demasiada fe, y la confianza me saltó a la cara como aceite hirviendo.

Tenía que recomponer mi optimismo, volver a creer. Uno nunca debe de apartar los valores que le llevan a hacer ciertas cosas. Se había producido un agujero en mi corazón ¿Cómo volver a creer en cierta persona, en las personas? Pensé que él iba a formar parte de mi manada.

Cada alma que camina por este planeta encierra en si un complejo edificio atestado de habitaciones. Sólo presionando el pomo de cada puerta y traspasando el umbral, vas averiguando cada uno de los intrincados laberintos que forman nuestro ser y jamás se llega a conocer todas las habitaciones, muchas de ellas secretas e infranqueables.

Tal vez necesitaba un mago, ese ser que protege y que conoce de antemano el porque ocurren muchos pasajes de nuestra existencia para explicarme hasta donde habíamos llegado. Estamos cansados de oír que todos nuestros fracasos son lecciones de vida. Por su puesto que había aprendido, pero me negaba a pensar que cierta parte de mi ingenuidad y bondad se habían perdido por una mala experiencia.

Hoy solo quería ser un estanque sereno, lleno de carpas doradas apaciblemente nadando en sus aguas. Un monje cartujo abandonado a la oración y a la vida contemplativa, auto-obligándome a la soledad de la celda y al silencio. O mejor un juglar  para tan solo divertir con canciones y bailes, con ruidos que no dejaran escuchar, bajo una máscara de melancolía.

Le lancé una cuerda pensando que al agarrarse a ella descubriría el buen camino y lograría llegar a la cumbre de la montaña, al éxito con ella. No hacemos lo que no queremos hacer, ponemos impedimentos. Ya se sabe que las cumbres a veces están cubiertas de nieve y hielo, las hacen inaccesibles.

Me gusta escuchar, oír a las personas, observar, descubrir sus necesidades. Y más cuando asoma la felicidad a los rostros. A aquellos que comienzan a sentir la gentileza del amor y la dulzura.

Aprendí la lección, no se puede enseñar a ser cálido y atento si no sale de uno mismo, sino se es así, por muchas pistas que des. Las personas no cambian en sus cimientos, o los aceptas como son o abandonas. La energía si no fluye, explota.

Le ofrecí mi hogar, a él y a los suyos. Él en momentos puntuales quiero pensar que se sintió como en casa. Aunque ya me espetó que si no estaba a gusto en su casa no lo iba a estar en la mía. No consintió que los suyos vinieran ni a tomar un café, se negó en rotundo. Y lo cierto es que los suyos vinieron a mi casa. Comparecieron con él para que se disculpara, por su falta de respeto y su obsesión que le había llevado a perder las formas. Al final conocieron mi hogar, pero sin ninguna de mis bondades.

Aprendí que no se puede guiar hacia la luz al que está ciego. El perro herido muerde al que trata de curarlo. Asimilé que no puedo acercarme, aunque me den pie para ello, a veces saltar al vacío es peligroso. No considero que haya perdido el tiempo, pues hacer desde el cariño nunca es vano, pero me ha dejado un sabor amargo mezclado con dulces sonrisas en el recuerdo. Quiero seguir creyendo en las personas y en el amor. La serenidad la da los años y no a todo el mundo y la vida es una puñetera rueda.

Hoy por hoy solo puedo decir un hasta siempre, que te vaya muy bien en la vida. Tal vez y solo tal vez, algún día entiendas y comprendas lo que es tender una mano generosa y puedan desaparecer tus dudas y tus miedos.

INDIGNACIÓN

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“Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” William Shakespeare

En mi humilde opinión, creo que un buen profesional siempre tiene que tener un lado humano, en cualquier campo donde aplique sus conocimientos. Pero desde luego un médico y de cabecera debe ser impecable ante sus pacientes. Yo siempre disculpé el mal humor de mi médico pues le consideré un buen profesional. Disculpé sus malos día con salas de espera llenas de personas enfermas. Disculpé su escasez en tratamientos por culpa de la crisis. Disculpé sus agobios por falta de personal.

En cierto modo, admiraba a mi médico pues mi hijo fue atendido con rapidez y urgencia gracias a sus recomendaciones, ante una enfermedad grave que él presintió.

Pero lo que no puedo procesar es la falta de respeto. Qué se me trate como paciente “coñazo”, palabras textuales, por tener que incluir, con un teclado en el ordenador, una frase en un diagnóstico médico que eran muy importante.

Solo puedo contestar que el que hizo mal su trabajo fue usted, doctor. El diagnóstico médico lo necesité para un tema burocrático de suma importancia. Mi informe médico es mío y no debería haberse negado a dármelo, también es deleznable. Que la falta de uno de mis datos físico, usted lo puede dar por sentado porque es el trabajo de usted. Un juez, un abogado o un fontanero no tiene por qué saber los impedimentos físicos contra los que luchamos cada día una persona con diversidad funcional.

En fin, que usted con una sola palabra cayó en las profundidades del descrédito. Como dice un proverbio árabe “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas”

Chanchullos y Chanchullas

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“He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil” Sigmund Freud

A veces ocurren situaciones que nos hacen tener los pies sobre la tierra. Lo bueno es que valoras más lo que consigues. Quedan a la luz los muchos chanchullos que hay entre municipios, políticos y personas con palabrería y dominio.

Los trabajos hoy valen oro conseguirlos. Presentas las documentaciones necesarias meses antes de cerrar la convocatoria; estás pendiente durante ese tiempo a ver si hay que presentar algún papel más llamando por teléfono y personándote en las mismas dependencias. Llegas un día y te dicen que la convocatoria está cerrada y que tienen tanto trabajo que no se han dado cuenta de lo que tú demandabas en tu insistencia ¡Te has quedado fuera!

Tras el enfado, razonas y pones una reclamación. Hablas con la persona de más rango que se supone que debe responder por los fallos en una identidad pública. La reclamación da resultados con rapidez y te añaden “in so facto” a la lista de admitidos para la bolsa de trabajo.

Te calmas un poco. Presentas tus certificados de toda la experiencia que aportas y piensas que aún te queda alguna oportunidad ¡Ingenuo!

Al no salir en la página del señalado Ayuntamiento los dos admitidos para el trabajo, te vuelves a acercar, después de cincuenta veces, otra vez a las dependencias. Aprecias que hasta las miradas comienzan a ser aviesas. Y llega el instante del estallido, la administrativa te presenta el acta, aún no firmada, donde tú quedas relegada al cuarto puesto. Sumas y detectas que han hecho mal tu baremo. Estás dispuesta a montar un pollo que se oiga hasta en los infiernos.

Y de pronto frenas en seco, por esas casualidades de la vida, hay una persona por delante de ti con la que has tenido un vínculo estrecho. Observas su baremo y se le han inflado hasta duplicarle; cuando sabes a ciencia cierta que tenía menos puntos que tú. Ahora percibes por qué dicho individuo con el que has sido transparente en todo momento, se incomodaba y ocultaba la trama cuando hablabas de dicho trabajo. No podía compartir contigo el porqué de sus secretos, sus protectores y sus recomendaciones. Claro está que, si yo hubiera tenido la oportunidad de aprovechar un enchufe, lo hubiera hecho, porque así funciona el mundo.

Así pues, te quedas en casa, te tragas tu flema y por ser vos quien es, le deseas la mejor de las suertes. Tal vez él lo necesite más que tú. Solo decirte amigo que, todo se sabe, tarde o temprano.Te buscarás la vida, o en este caso el curro, por otros lares. Bien he de decir que me quitaron uno, pero me salieron dos y por mis propios méritos.

Y así amigos funciona el mundo de las farándulas municipales que no sabemos si están llenos de ineptos o es que viene genial hacerse el tonto y tener falta de profesionalidad. Corrupción desde escalas inferiores. Se regodean de que el tonto es el pobre que presenta la documentación necesaria para un puesto de trabajo cuando ya está entregado de ante mano.

Aquí queda reflejada mi indignación, en un blog de literatura donde a veces la realidad supera la ficción. En un blog terapéutico donde desahogarme, ocultando lugares y personas. Habrá muchos que se sientan identificados con la situación y otros darán la callada por respuesta, sintiéndose aludidos.

Nos roban el dinero, nos roban los trabajos, pero jamás, jamás nos robarán la dignidad.

 

L ‘ amore della mia vita

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“Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.”  Joaquín Sabina

Amor, amore, amour qué haríamos sin él. Cuántos libros y películas quedarían por escribir y estrenar. Cuántas historias dejarían de distinguir al mundo llegando a ser insulso, egoísta y ambicioso. Apuesto por el amor y por personas que, aunque jóvenes, se involucran para luchar por algo que fracasó en sus predecesores y no les ha quitado las ganas de amar.

¿Qué es lo que mejora la pareja y las emociones? Compartir cada duda e incertidumbre con el que ha decidido estar a tu lado o reservar ciertas emociones y circunstancias para uno mismo. También me pregunto si una media verdad es una mentira, si una mentira puede ser piadosa para obviar un enfado, o si la verdad absoluta es la opción acertada. Es importante conocerse y respetarse, y estas dos condiciones conllevan tiempo y paciencia.

Desconozco si es algo tan difícil ser sincero. Tal vez soy demasiado exigente y aunque se sea franco también hay que mantener cierto espacio para uso personal. Un espacio íntimo que no compartir con nadie. La verdad es absoluta o sólo es mi verdad. En emociones y pareja me parece una perpetua duda.

En fin, que la tarea se transforma en monumental, en una continua lucha contigo mismo y con el otro. Hay que tener muchas ganas y mucho amor para mantener el estatus de pareja. Y también puede ocurrir que el amor no se acaba, pero si la paciencia.

Esto del amor es complejo y hoy en día tenemos muy pocas ganas de complicarnos y menos comprometernos. Es más fácil decir adiós y a otra cosa. Así pues, cuando encuentras a alguien que pelea por la pareja, aun con discusiones y tristezas, y sigue luchando me causa admiración.

No soporto a aquellos que vislumbran el futuro prediciendo “aquellos dos van a durar poco”. Qué manejan un tarot, son tahúres, adivinan el futuro o son un ejemplo a seguir. Yo no me atrevo a escupir al viento pues mi esquema sí que es significativo. Metí las manos en el fuego por alguien y me abrasé. Así pues, no suelo predecir ni aconsejar, son tiempos demasiado inestables para dichas faenas.

Me gustaría saber quién es la pareja perfecta que complementa a cada individuo con una personalidad característica ¿Necesito a mi lado a alguien con carácter fuerte como yo o a alguien que con su docilidad complemente mi mal humor e impulsividad? Preciso a alguien trepidante y audaz, o a alguien sereno y callado, hasta displicente, de los que huyen de complicaciones.

Si supiera las respuestas a estas preguntas creo que podría escribir el mejor best seller de la historia. Porque no olvidéis que el amor mueve muchas ruedas, aunque dicen por ahí que sacude más el dinero y el sexo. Pero yo quiero pensar que las pasiones y las lágrimas más intensas las maneja el amor y con gran diferencia.

Tal vez hoy hablo así tras mi trayectoria de fracasos, pero qué sería una victoria sin una gran derrota. Amo por encima de todas las cosas, a pesar de haber dejado una estela de llantos en mi largo recorrido.

No hay que perder la esperanza, aún quedan personas con principios y honor. Individuos que no dejan de levantarse tras varias caídas y ayudan al otro también a recuperar la verticalidad tras besar el suelo. Almas con diferencias complementarias que, ante la burla y los engaños para separarlas, miran de frente y humillan al zafio con la limpieza de su mirada ¡Admiro!

Refugiados

NEVADA EN EL CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE LESBOS

“Crece con disciplina. Balancea tu intuición con rigor. Innova alrededor del núcleo. No aceptes el status quo. Encuentra nuevas formas de ver. Nunca esperes la bala de plata. Ensucia tus manos. Escucha con empatía y comunica con transparencia”  Howard Schultz

Me enseñaron desde pequeña que de política y religión no se habla en público, y arrastro este aprendizaje como una mordaza. Soy poco dada a dar mi opinión, y menos en espacios sociales, sobre estos temas. Pero hay algo que me remueve las entrañas en estos días y más con las noticias de la ola de frío que se nos avecina. Yo aquí, leyendo bajo un techo protector y al abrigo del fuego;  y miles de refugiados viviendo en la calle y muriendo de congelación. Niños con lágrimas heladas, madres desesperadas e impotentes sin poder ofrecer una brizna de calor, padres abatidos incapaces de brindar una mínima protección.

¿Qué hago yo? Veo esas imagines en la televisión que me van inmunizando, incapaz de hacer algo. Tengo suerte de vivir en un país desarrollado que consiente que otros pasen hambre y frío mirando hacia otro lado. Soy infinitamente afortunada de no carecer de todo lo esencial para tener una buena calidad de vida mientras a otros semejantes les falta hasta el aire para respirar.

Qué clase de mandatarios tenemos que no se les retuercen las tripas al permitir estas atrocidades. Comenzando por la Iglesia y terminando con los altos dirigentes. Si nos planteáramos acoger una familia por cada una de las parroquias que existen en nuestro país estoy segura que casi terminábamos con esa lacra de los refugiados. Menos arreglar iglesias y más amparar almas.

Hemos olvidado el significado de la palabra empatía, nos deshumanizamos por instantes  mientras un bebé llora entre los brazos gélidos de una madre. Nuestros actos tendrán en algún momento consecuencias.  Y cierto día puede que nosotros mismos mendiguemos un ascua de fuego, un mendrugo de pan o el respeto por cada ser que existe a nuestro lado en este maravilloso planeta.

En fin, yo soy la primera que permanezco impasible ante las adversidades del prójimo, me avergüenzo de mi misma, lo digo alto para redimir mi pecado ¡Hipócrita! Y seguiré viendo esos retratos tercermundistas en nuestro continente esperando que pase el invierno. No estoy hablando de guerras, poder, política o terrorismos; de buenos o malos individuos.  Solo hablo bajito sobre “Personas” que somos, son o seremos.