ESQUIZOFRENIA

Ezquizofrenia

“La esquizofrenia no depende de la debilidad de la conciencia, sino de la fuerza del inconsciente” Jung

Juan es alto, piel curtida, ojos oscuros, facciones marcadas, anchos hombros y voluntad firme. En verano es otro, sugerente, apasionado, lujurioso. En esa época del año busca víctimas vulnerables. Despliega sus facultades innatas para la seducción.

Ser maestro le permite a Juan dos largos meses de vacaciones en verano. Tres años ya que cambia su existencia cotidiana de profesor casado y con hijos por licenciado, soltero y con excepcional sutileza. No tiene remordimientos, se vuelve un cazador de almas. Él es fiel en el amor a su esposa aunque no en el sexo. Esto ha hecho que renazca su matrimonio casi extinguido.

La esposa de Juan y los pequeños le abandonan en el estío para irse a San Petersburgo, con sus suegros. Al principio también iba él pero las continuas desavenencias con sus parientes políticos les hicieron decidir, a ambos, pasar esos meses por separado. El precio sería la supuesta soledad de Juan.

Su suegra era la única que intuía su secreto. Siempre había dicho lo mismo sobre su persona a hurtadillas:

– Tu marido es un ser misterioso, como si fuera dos individuos diferentes.

– Por favor mamá— reprochaba su esposa— no digas tonterías.

Llega julio, comienza su quimera, en septiembre se marcha, está de paso. La culpa es de ellas que albergan falsas esperanzas y nada perdura. Él también paga su despropósito, les regala sesenta días, con lo que conlleva de derroche. Les hace olvidar, despierta la ilusión perdida, como una adolescente en su primer amor.

Ellas, cuando termina la quimera, reaccionan de muy diversas maneras. La primera le dijo que no quería nada más de él tampoco, pero según ella también había jugado con sus sentimientos para pasarlo bien.  Él no juega con los sentimientos de nadie, sencillamente se transforma. Siempre quiso ser Jekill y Hyde.

La segunda, mujer visceral, cuando le dijo que se iba casi le saca las entrañas. Y en aquel forcejeo, entre golpes y arañazos, la tomo y la hizo el amor como si nada. La dejó en la cama derrotada, abatida y humillada.

María es su tercera pareja estival. Es una muñeca de porcelana, tez blanca, ojos claros, rostro cándido y semblante frágil. Su carácter apático, retraído y, a veces delirante, la hace poco sociable; se siente perseguida e incluso oye voces.

Juan encontró a María, en la playa, con la vista perdida en el horizonte. La más delicada de todas. Pero a su lado ha descubierto la lujuria.  Someter a alguien, la humillación hasta incluso el dolor físico, y hallar el mayor de los hedonismos. Ella le cuenta que el dolor ahuyenta las voces y las percepciones inexplicables.

Cuando le ha dicho adiós ha llorado con desesperación. Él seca sus lágrimas y la besa, mientras tira de su pelo con fuerza. Él, insolente, le suelta su retahíla, su alegato bien preparado. Le cuenta que es su ángel de la guarda, apareció cuando la necesitaba. Recibió pasión y un amo que la protegió y daba seguridad a la vez que disciplina. Aquel amor de verano la había hecho más fuerte y él siempre la llevaría en su corazón.

María, con su apocamiento y sus lágrimas, abre el bolso. Juan siente una punzada que le quema las entrañas. Mira su mano y la ve ensangrentada. Su impecable camiseta de Armani blanca, poco a poco, se adorna de una órbita roja cada vez mayor. María, aún con las lágrimas en los ojos, lo ha acuchillado con un pequeño abrecartas en forma de puñal. Ella le besa y se marcha. Juan intenta, a trompicones, incorporarse y pedir ayuda. Cae la noche y no se ve a nadie en la playa. Él había buscado un lugar recóndito para su despedida.

Y junto a aquella barcaza solitaria, sin entender muy bien lo ocurrido, Juan contempla las estrellas y escucha el sonido del mar. Con la mirada perdida en el majestuoso espectáculo de una inmensa luna sobre el océano, la oscuridad va ahogando su mente.

Mañana su esposa llegará ansiosa por sentir sus brazos. Esperará ávida el momento de acostar a los niños. Volver a estar con Juan a solas, reencuentro febril.  Pero todo se acaba como el verano.

El doctor Jekyll aniquiló al señor Hyde pero… ¿Quién era Hyde?

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