ZAPATOS DE CHAROL

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“En la venganza, como en el amor, la mujer es más salvaje que el hombre.” Nietzsche

En la oscuridad, en una de las esquinas, observa sin ser vista. Le gusta aquel local de buena música y ambiente depravado. Con zapatos negros de charol y exorbitantes tacones,  sigue el ritmo de la música. Busca entre la plebe a otros zapatos que cumplan con el propósito de la noche.

De repente, ve  unos pasos seguros que se entrecruzan, un caminar enérgico y chulesco ¡Son ellos, los ha reconocido! Aquellos zapatos acordonados de dos colores  y de punta estrecha combinan a la perfección con las tinieblas. Intenta vislumbrar el rostro que los acompaña pero va cubierto por un sombrero Fedora, de ala ancha con una cinta satinada, torcido al lado derecho. El misterio la perturba y a su vez  cautiva ¿Qué se esconde bajo las sombras?

Los zapatos de rostro furtivo giran de pronto y se sitúan frente a ella. Sabe que está oculta en aquel rincón en penumbra.  Sabe que aquella mesa les pertenece. Comienzan a caminar hacia ella, ya casi a su lado se detienen.

  • Perdón, creía que mi mesa estaba libre.
  • No lo está pero sobra sitio para dos
  • Gracias pero no deseo compañía—con voz y gesto despectivo.
  • Yo no soy compañía, cretino. No he visto tu rostro pero tus malos modos te dejan fuera de mi territorio ¡Mesa ocupada!

No dará media vuelta, le han contado que los desafíos le atraen. Allí sigue plantado.

  • Puede apartarse, por favor. Me está estropeando el paisaje—retocándose los labios con un rojo carmín y cruzando las piernas.

Una sonrisa de dientes níveos aparece bajo el sombrero. Mantiene una mano en el bolsillo derecho del pantalón entreabriendo la chaqueta. Deja al descubierto un chaleco del que pende una cadena de plata que muere en dicho bolsillo del pantalón.  Esconderá un bonito reloj de bolsillo y, tal vez, también una navaja.

  • Perdóneme señorita, había equivocado sus intenciones.
  • Aunque hubiera tenido intenciones no son maneras de tratar a nadie. Su tono me ha molestado en exceso ¡Desaparezca!—haciendo un ademan con la mano para que se vaya.

Lo cierto es que aquel espécimen tiene una planta sublime, lástima. El ritmo de la música cambia y comienza a sonar All We Gotde Fergie feat Q-Tip & GoonRock,  hip-hop electrónico desenfrenado.

  • ¿Quiere bailar señorita?

Él ha caído en sus garras. No se resisten a ese ritmo trepidante, sensual y loco. Ambos ocupan el centro de la pista moviendo el cuerpo desaforadamente. Por fin ve su rostro, el de él, de ojos grises y tez morena. Su cara llena de ángulos marcados, la barbilla partida y los labios finos. Un auténtico canalla. Ella de pelo corto, moreno, ensortijado y ojos rasgados. Con una falda negra de tubo y una camisa ancha sin mangas de cuyo borde cuelgan perlas negras relucientes, realzando curvas. Ambos acaparan la atención.

Cuando termina la canción, vuelven al rincón en penumbra y él se abalanza sobre ella, la lanza sobre el sillón, un beso feroz sobre rojo carmesí. Ella rodea su cuerpo, clava sus uñas y baja sus manos donde se acaba la espalda. De nuevo suena la música, él no escucha solo desea. Desliza sus manos bajo la falda, transitan  por aquellas largas piernas. Ella le detiene, parece hacerse la dura, lo que enfebrece más al sujeto. Pero la mano de la fémina de dedos largos saca un objeto pequeño de la liga y se le coloca a él en el costado. La música encubre un estallido seco y certero. Ella sostiene la Derringer y deja caer su mano. Él abre los ojos de forma desorbitada, sintiendo como un líquido cálido va inundando sus ropas. Ella se acerca al oído de él y le susurra:

  • Ya te dije que no era compañía, necio. No me gustan los malos modos aunque vayan acicalados de forma impecable. Te reconocí al instante por tus zapatos. Por fin Nina estará paz ¡Touché!

Empuja el cuerpo laxo e inerte de él al sillón.  Se levanta, vuelve a dejar la Derringer en su liga, coloca la falda, se retoca el carmín y, contoneando las caderas, abandona el local mientras con una mano en alto sigue el ritmo de la música. Las parejas abrazadas bailan “Kill and run” de Sia.

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