SOMBRAS DE SOBERBIA

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“No me des consejos, yo me puedo equivocar sola” María Félix

Esa mañana, sobre la cama, él le dijo que era buena como persona pero mala como mujer. Ella,  se molestó aunque la describía a la perfección, siempre fue más Lilith que Eva. En una arrebató se colocó sobre él y le besó con violencia. Ese tipo de incitación, la mayoría de las veces la funcionaba, pues muchos de sus amantes eran más ángeles caídos que  santos.

Ángelo descubrió que las charlas en el dormitorio, desnudos, tras una noche de pasión, eran estimulantes. Se revelaban conceptos tangibles de ambos, de sus diferentes temperamentos y preferencias.

Malena no conocía la sumisión.  Tras algún que otro golpe letal con alguno de sus amantes, sus venganzas nunca se llevaban a cabo.  Pero su ego se dilató, se fue creyendo mejor y dominar era su juego predilecto, siempre buscando más.

Ángelo  le preguntó si “iba” o “regresaba”.  La respuesta de ella fue que regresar era bueno, que significaba que se había atrevido a ir y había vuelto deleitándose, acrecentando su adiestramiento. Él discrepó, siempre “iba”,  nunca miraba atrás, ni vivía en el pasado. Ella reconoció que en cierto modo llevaba razón, que podía ser momento de  evolucionar, aventurarse aún más.

Él siguió indagando, lo poco que conocía de ella era una mezcla entre encantadora de serpientes y Sherezade, había nacido a primeros de noviembre.  Susurraba sensuales historias, cautivaba con su dulce voz mientras acariciaba, febril,  cada rincón donde poder amar.   El amanecer con ella era  purpureo y negro, delirio y sombras.

Malena, como Lilith la primera mujer de Adán, cuando pronunciaba el nombre de Yahweh, volaba siempre lejos del paraíso. Buscaba lugares donde deleitarse sin límites. Seducía mordiendo, arañando, haciéndole perder la cordura. Él se había rendido una y otra vez ante ella.

Ángelo deseaba desvestirla con fanatismo en cada encuentro y seguir sus conversaciones en la mañana, sobre la cama. Continuar descubriéndola e insuflar ese viento fresco que le inspirara a ella fábulas y  sonetos para susurrar en su oído mientras acariciaba con obscenidad.

Ella le confesó,  con envanecimiento, que era una de las pocas personas que le habían desnudado el alma, la había visto volar tal como era sobre sabanas de seda roja; y eso, le turbaba a Malena.

Ángelo estaba decidido, aquella noche avanzaría un paso más con ella.  Pero la oscuridad desplegó sus alas con sorprendentes destellos. En la entrada toda clase de prendas diseminadas hasta el salón. Como una vampiresa en su cubil, otro hombre fornido bajo sus manos. Él, con la mirada fija en sus cuerpos y ojos feroces, apretó la mandíbula y cerró sus puños. Pero Malena al verle abandonó a su presa y, con sensuales contoneos, se acercó a Ángelo. Tras morderle el lóbulo de la oreja, le susurró “debes ir más para regresar a mis pretensiones, lo nuestro ya era tedio, sigue tu camino”.

Ángelo, tras aprisionar sus brazos, la arrojó sobre el sillón. Se marchó golpeando uno de sus muebles y tirando todos los objetos que había sobre él al suelo,  y cerró la puerta con una fuerte sacudida. Las carcajadas de ella resonaban en la confusión. Y es que, Malena, era buena como persona pero mala como mujer. Las sombras del pecado, la soberbia y la lujuria, alimentaban sus apetitos y oscurecían su aura.

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2 comentarios en “SOMBRAS DE SOBERBIA

  1.  
    En mis primeras lecturas de este relato sentí cierta incomodidad, quizás fruto de mi situación emocional, pensé que después de: “Ángelo descubrió que las charlas en el dormitorio, desnudos, tras una noche de pasión, eran estimulantes. Se revelaban conceptos tangibles de ambos, de sus diferentes temperamentos y preferencias”, todo iba a direccionarse a una búsqueda de equilibrio entre los personajes y más aun con: “Ella le confesó  con envanecimiento que era una de las pocas personas que la habían desnudado el alma, la había visto volar tal como era sobre sabanas de seda roja; y eso, le turbaba a Malena”. Pero ella en realidad no desea ni contempla esta opción.
     
    Nos encontramos una vez más ante un trabajo sensacional, muy elaborado, estudiado hasta límites insospechados. Lola hace uso de las dos teorías bíblicas sobre la creación del hombre y la mujer.  “Lilith” la primera mujer de Adán ¿curioso verdad? Tirando del hilo nos damos cuenta de que en apariencia dios creo a una mujer mala, con inmundicia y sedimento como material y añadiré aquí a título personal que en realidad pienso que lo que dios hizo fue crear a los dos, hombre y mujer en igualdad de condiciones, cosa que no agradó a Adán por el simple hecho de haber sido creado en primer lugar. Este quiso auto adjudicarse derechos que no atendían a razones para Lilith, como consecuencia cuando él quería acostarse con ella, esta se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía, era ofensiva para ella. “¿Por qué he de recostarme debajo de ti? – Preguntaba – Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual”. Como Adán permanece intransigente, Lilith invocó el nombre de dios (acto de soberbia en la tradición judía), quien la proveyó de alas. Ella abandona el paraíso y se establece en un lugar indeterminado en el Mar Rojo donde acepta a los demonios del mundo como amantes; «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso».” Isaías 34:14” y aquí abandono el tema Lilith.
    Adán volvía a estar solo, entonces dios lo sumió en un sueño profundo y de una costilla de Adán creo a Eva… sumisa, complaciente y a partir de aquí todos conocemos el resto de la historia.
     

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